«La Evacuación contribuyó a definirnos como pueblo» – A038

El Viceministro Principal, Joseph García, reivindica como historiador la trascendencia política de la Evacuación

 
 
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La Evacuación contribuyó a definirnos como pueblo
 
El Viceministro Principal, Joseph García, lidera la organización del Gobierno de los eventos conmemorativos del 75º aniversario de la evacuación de la población civil Gibraltareña durante la Segunda Guerra Mundial. Como historiador ha investigado y publicado extensamente sobre este tema.
Artículo de Joseph García publicado en Gibraltar Chronicle el jueves, 21 de mayo de 2015
 
Gibraltar, 21 de mayo de 2015
 
No cabe duda de que la evacuación del pueblo gibraltareño fue un momento decisivo en nuestro desarrollo como pueblo. Impuso, en el difícil contexto de la guerra, una serie de factores que se aliaron para reforzar nuestra identidad y nuestro sentimiento patriótico. Pero también es importante recalcar que este sentimiento identitario distintivo germinó cuando la población civil se estableció en esta tierra después de que Gibraltar fuera tomada por tropas angloholandesas en 1704.
 
Por lo tanto, cuando estalló la guerra en 1939, ya existía un importante arraigo en el Peñón entre las personas que lo habitaban y cuyos orígenes se remontaban a 230 años atrás. En pocas palabras: Gibraltar era su hogar. Cuando las autoridades militares decidieron trasladar a más de 16.000 personas que se consideraban un obstáculo al funcionamiento de la fortaleza durante la guerra, poco podían imaginar la concatenación de acontecimientos que acababan de desencadenar involuntariamente. Las experiencias que vivieron los evacuados, la preocupación de los hombres que dejaron atrás en el Peñón y las reivindicaciones para que aquellos que habían sido trasladados volvieran al Peñón tan pronto como acabara la guerra en Europa terminaron por conformar una combinación explosiva. El estallido de la Segunda Guerra Mundial y la posterior evacuación de gibraltareños sirvieron de catalizador a las reivindicaciones para una reforma más profunda a nivel político y constitucional que llegarían poco después.
 
En Gibraltar, la posibilidad de una evacuación masiva de civiles había estado sobre la mesa tan pronto como estalló la guerra. Se acentuó cuando la Italia de Mussolini se alió con Alemania, abriendo un nuevo frente en el Mediterráneo. El miedo a que España se uniera a dicho Eje y atacara Gibraltar reavivó los planes de evacuación de la población civil.
 
Cuando, a mediados de mayo de 1940, se anunció a una población desprevenida que los que pudieran permitírselo hicieran las gestiones necesarias para abandonar Gibraltar, la suerte estaba echada.
 
El golpe se vio intensificado con los posteriores anuncios de que se llevaría a cabo un plan de evacuación del Gobierno al Protectorado francés de Marruecos y que mujeres, niños y otros no combatientes debían marcharse. El primer contingente partió el 22 de mayo, tan sólo unos días más tarde.
 
Esta fecha marcó el inicio de una saga que duraría más de una década hasta que los últimos evacuados volvieron a casa. Su repercusión en el estrecho entramado de la comunidad gibraltareña fue devastador. Se originaron multitud de problemas: el primero, fue de índole personal, centrado en la separación de las familias durante la guerra, con el desconsuelo y los sentimientos que conllevó. El segundo, que se sucedió posteriormente, fue una demostración clara de que el pueblo gibraltareño tenía muy poco control sobre sus propios asuntos cuando, de un momento a otro, podían meterlos en un barco en cuanto lo decretara un Gobernador. Ambos factores se mezclaron durante el tormento causado por la propia evacuación y la presión que la repatriación provocaría algunos años después.
 
La evacuación inicial, cuyo 75º aniversario celebramos hoy, fue al Protectorado francés de Marruecos. Más de 13.000 personas cruzaron el Estrecho de Gibraltar y fueron acogidos en campos y otro tipo de alojamientos repartidos en nueve ciudades. La [posterior] caída de Francia[1] y el hundimiento de la flota francesa[2] por las fuerzas británicas, colocó a los evacuados en un territorio hostil prácticamente de la noche a la mañana. Gracias a la presión ejercida por los hombres que quedaron atrás en el Peñón, se permitió el regreso de los evacuados y el 13 de julio se completó el traslado a Gibraltar. Para el entonces Gobernador, no eran más que “bocas inútiles” que impondrían necesidades logísticas adicionales a la fortaleza, a la vez que retrasarían el trabajo de preparación de la defensa del Peñón.
 
El recuerdo de la primera evacuación era profundamente desagradable para los evacuados y los que permanecieron en el Peñón. La rabia y el resentimiento que se acumuló en consecuencia se vieron amortiguados únicamente por el sentimiento patriótico y el deber de cara a los esfuerzos bélicos. Pero lo peor estaba todavía por llegar.
 
El 19 de julio de 1940 dio inicio la evacuación de 2.000 gibraltareños a Madeira. Cuando en la actualidad hablo de la situación con aquellos que fueron trasladados a este territorio, resulta obvio que se consideran afortunados. También tuvieron sus problemas, pero no tenían nada que ver con lidiar con los bombardeos en Londres, [la situación] en los campos de Irlanda del Norte y el largo trayecto para cruzar el Atlántico hasta Jamaica. A finales de 1940 se contabilizaban 11.000 evacuados en Londres, 2.000 en Jamaica y un número ligeramente inferior en Madeira.
 
El grueso de los evacuados fue trasladado a Londres al mismo tiempo que se libraba la Batalla de Inglaterra, lo que alimentó las demandas gibraltareñas para que los evacuados fueran trasladados a un lugar más seguro del Reino Unido. Del mismo modo, los riesgos que los submarinos alemanes entrañaban para los buques con destino al [otro lado del] Atlántico dieron pie a las demandas para el cese de los traslados a Jamaica.
 
Era evidente que en esta etapa tan incipiente, la evacuación había enseñado al pueblo gibraltareño a organizarse. Esto constituyó un avance de gran calado que se debía a la necesidad y a las circunstancias en vez de a una libre elección. Este hecho se reflejó en la crítica inflexible de la situación en la que se encontraron los evacuados en diferentes momentos de aquellos años turbulentos y también en la actitud de los civiles que quedaron atrás para defender sus hogares.
 
El 1 de enero de 1941, el Ayuntamiento de Gibraltar quedó suspendido y el Gobernador asumió las competencias y deberes del mismo. El Consejo Ejecutivo (Executive Council) fue también suspendido. El mismo Gobierno colonial que determinó unilateralmente que el pueblo gibraltareño abandonara sus hogares de forma forzosa acabó con los pocos logros políticos obtenidos en el periodo de entreguerras.
 
Como consecuencia, se suprimió el único espacio que permitía la expresión de las visiones políticas locales. Muchos de los individuos más adinerados que monopolizaban la vida política de Gibraltar se habían marchado. El descontento engendrado por la evacuación fue aprovechado por la Asociación gibraltareña de Defensa de los Derechos Civiles (Association for the Advancement of Civil Rights, AACR), formada a finales de 1942.
 
Los impulsores del movimiento, Joshua Hassan y Albert Risso, entre otros, estaban motivados tanto por la preocupación que ellos mismos albergaban por sus compatriotas ausentes como por la problemática social en general. De hecho, las normas del movimiento excluyeron inicialmente los temas de índole política y religiosa. No obstante, dicha cláusula de no intervención política se revocó en apenas cinco meses.
 
Existe, por lo tanto, un hilo conductor iniciado con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, que recorre el periodo de evacuación y lleva a la formación de la AACR. Personalmente, veo claro que todos ellos están estrechamente relacionados y que uno de los efectos más importantes de la evacuación fue la organización de los gibraltareños en torno a la AACR. En una fortaleza en guerra, se trató de un acontecimiento revolucionario.
 
La AACR fue el primer partido político de la historia de Gibraltar. Albert Risso se convirtió en el primer presidente en diciembre de 1942 y Joshua Hassan fue su vicepresidente, tomando el relevo cuando Risso asumió la dirección de la central sindical Gibraltar Confederation of Labour[3]. Los problemas sociales que debió afrontar la Asociación fueron consecuencia de la guerra y de la separación de las familias. La evacuación supuso un estímulo para los hombres que quedaron atrás para luchar por el bienestar de sus allegados y su retorno a Gibraltar. Asimismo, trasladó a la Asociación a la arena política con la reivindicación de un autogobierno más fuerte una vez que terminara la guerra en Europa.
 
Los evacuados en Londres, Madeira y Jamaica también se organizaron. Formaron comités para mejorar sus condiciones de vida. Por ejemplo, en Londres, se producían discusiones constantes entre estos comités y la dirección de los albergues donde se alojaban los gibraltareños, como las polémicas por el deseo de los evacuados de cocinar platos mediterráneos en sus habitaciones y los continuos esfuerzos de la dirección para impedírselo.
 
Las peticiones y las quejas eran también corrientes en [el campo de evacuados] Camp Gibraltar, en Jamaica. En un momento dado, los evacuados demandaron la destitución del Comandante de Camp Gibraltar, cuya estricta disciplina era considerada la causa del malestar. Cuando llegaron a Gibraltar las noticias de dichas quejas, alimentaron el descontento de los que habían quedado atrás.
 
Se registró, asimismo, un intenso intercambio epistolar entre los miles de evacuados y los hombres que habían quedado en el Peñón. Fue un terreno fértil para la AACR, que recogió toda esa insatisfacción y la canalizó de forma efectiva. La rendición de Italia en septiembre de 1943 aumentó la presión sobre el Gobierno colonial para que repatriara a los evacuados y, en abril de 1944, el primer grupo de 1.367 personas llegó a Gibraltar directamente desde el Reino Unido. El segundo grupo de más de 3.000 llegó en agosto.
 
En mayo, el primer grupo de repatriados partió de Madeira. Cuando los misiles[4] empezaron a surcar los cielos londinenses, algunos de los centros de evacuados se vieron afectados y se contabilizaron seis víctimas mortales. Desde el Peñón, se pidió el traslado de los gibraltareños y, como resultado, a finales de julio de 1944, 6.800 evacuados fueron trasladados de Londres a Irlanda del Norte, donde se alojaron en tiendas de campaña en 17 campos en los condados de Down, Antrim y Londonderry.
 
Tanto en casa como en el extranjero, los gibraltareños aprendieron rápidamente que las reivindicaciones organizadas daban sus frutos. Todos entendieron que ante las negativas de Londres, se trataba de seguir llamando a esa puerta cerrada sin descanso hasta obtener una respuesta positiva.
 
La evacuación también sirvió para cimentar la identidad de los gibraltareños de una forma diferente. Las 13.000 personas que fueron desarraigadas y trasladadas a Londres, tomaron conciencia de que, a pesar de ser británicos, sus opiniones y su cultura, definitivamente, no eran inglesas. Para muchos fue un shock en un primer momento y se conservan testimonios de gibraltareños que escribían a sus familiares en el Peñón relatando precisamente estas impresiones. Se trataba de la comida, las tradiciones, el estilo de vida y la cultura, incluso el clima. No cabe duda de que la lejanía con Gibraltar contribuyó a poner de relieve el tema de la identidad gibraltareña.
 
Sin embargo, la trascendencia de la Evacuación no se limita a un pequeño pueblo colonial que compartió una experiencia traumática. Los documentos históricos muestran que de no haber sido por la AACR, las campañas organizadas, los comités, la correspondencia epistolar, las protestas y las reivindicaciones, Gibraltar no sería la que conocemos hoy en día. Algunos en Londres mantuvieron que debía aprovecharse la evacuación de civiles para mantenerlos alejados de Gibraltar permanentemente. Debemos mucho a la generación de la Evacuación, cuyo combate incansable consiguió que esto no ocurriera.
 
Las luchas que acompañaron la Evacuación reforzaron el sentimiento patriótico y el surgimiento de un interés común del pueblo gibraltareño. Es lo que ocurrió a lo largo y ancho de todo el Imperio [Británico] de diversas formas. En Gibraltar, en suma, toda la experiencia de la Evacuación está cargada de trascendencia política. Los gibraltareños llegaron a la mayoría de edad.
 
 
 
 
Nota a redactores:
 
Esta es una traducción realizada por la Oficina de Información de Gibraltar. Algunas palabras no se encuentran en el documento original y se han añadido para mejorar el sentido de la traducción. El texto válido es el original en inglés.
 
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Sandra Balvín, Campo de Gibraltar, sandra@infogibraltar.com, Tel 661 547 573
 
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[1] 22 de junio de 1940

[2] El 3 de julio 1940 en Mers-el-Kebir, Argelia, los británicos atacaron la flota francesa para impedir que cayera en manos alemanas

[3] Establecida en 1947 bajo los auspicios de la AACR

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