Discurso del Ministro Principal ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU

Discurso del Ministro Principal ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU

Gobierno de Gibraltar

Discurso del Ministro Principal ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU

Dedicado a los niños de Gibraltar, a quienes les pertenecerá siempre el futuro del Peñón

Gibraltar, 12 de junio de 2023

El CM, a la derecha, durante su intervención

Señora Presidenta:

Distinguidos Delegados, Miembros del Comité Especial de Descolonización,

comparezco hoy ante ustedes como Ministro Principal de Gibraltar, como el representante electo de la voluntad imperecedera de su pueblo y de nuestro espíritu perdurable.

Un pueblo que se mantiene impertérrito frente a las mareas de la historia y la política.

Y me presento con un mensaje forjado en el crisol de esas fuerzas que conforman de nuestra historia, perfeccionado por los retos de nuestra política actual y portador de la esperanza del futuro de nuestros queridos hijos.

Gibraltar apareció ante ustedes por primera vez en 1963, hace exactamente sesenta años.

Durante veintiún años he comparecido aquí en diferentes funciones para representar a nuestro pueblo.

Hace casi 12 años que me dirigí por primera vez a este estimado Comité.

Y aquí estoy de nuevo, con la misma convicción, la misma pasión y la misma creencia inquebrantable en el derecho a la autodeterminación del pueblo gibraltareño.

Durante 12 años he estado aquí de pie ante ustedes para afirmar el mismo mensaje que hoy les transmito, del mismo modo que otros Ministros Principales de Gibraltar antes que yo en esos sesenta años.

El de que nuestro derecho de autodeterminación es tan inalienable como indiscutible.

Y la convicción de que así es prospera en cada gibraltareño y en cada rincón de Gibraltar, desde la cima de nuestro emblemático peñón hasta las procelosas aguas que lo rodean y los aires de su cielo.

Porque tenemos claro que la aplicación práctica de los principios de autodeterminación e integridad territorial reflejados en la Resolución 1514 de la Asamblea General sólo puede llevar a una conclusión: que los gibraltareños son los únicos dueños del destino de Gibraltar.

Porque tenemos derecho a determinar libremente nuestro estatus político y a perseguir libremente nuestro desarrollo económico, social y cultural, tal y como se establece específicamente en dicha resolución.

Porque nuestro alegato a favor de la autodeterminación no se sostiene en solitario, sino que está anclado en los principios del derecho internacional, que también exigen el respeto de la integridad territorial de Gibraltar durante el proceso de descolonización.

Porque la resolución 1514 pertenece al derecho internacional y no permite injerencias externas en nuestro derecho a la autodeterminación ni en nuestra integridad territorial[1].

Sin embargo, a pesar de tener el derecho internacional de nuestra parte, nuestro camino hacia la descolonización no ha sido fácil y sigue en curso.

El periplo de los gibraltareños, como el de muchos otros pueblos, no ha sido nada fácil.

Pero con cada tribulación y cada incertidumbre, ha permanecido esa única constante: la indomable voluntad de los gibraltareños de determinar nuestro propio destino, de forjar nuestro propio futuro, de aferrarnos a nuestra soberanía e identidad elegidas, deseadas y apreciadas.

Como he declarado antes, y declaro de nuevo, mientras yo sea Ministro Principal, mientras estemos en el Gobierno, no habrá concesiones a nuestra soberanía.

Y aunque somos una democracia floreciente, esto no es un cuestión a debatir en nuestra vida política.

Porque nuestra patria no es, ni será nunca, moneda de cambio en ninguna mesa de negociación.

De hecho, actualmente estamos transitando por las complejidades de las negociaciones para un tratado entre el Reino Unido y la Unión Europea.

Y lo hacemos manteniendo los ojos bien abiertos, inquebrantables en nuestra determinación y nuestros principios.

Aspiramos, y seguiremos haciéndolo, a un tratado que respete nuestro pasado, reconozca nuestro presente y garantice nuestro futuro.

Un tratado que honre nuestra historia y posición únicas y no comprometa ni un ápice de nuestra soberanía.

Estamos negociando desde la aplicación de los más altos estándares de transparencia en las relaciones intergubernamentales.

Los más altos niveles de desempeño en asuntos que afectan a la sostenibilidad y el medio ambiente.

Y la mejor circulación fluida de personas y mercancías entre nosotros y la UE y España, de forma que redunde en un enorme beneficio mutuo, garantice nuestra estabilidad y crecimiento económicos y propague la prosperidad a los habitantes de la región que nos rodea.

Todavía no hemos podido ultimar esos acuerdos, aunque seguimos trabajando para conseguirlo.

Equipos brillantes de funcionarios tenaces y comprometidos de la Comisión Europea, el Reino Unido, España y Gibraltar han trabajado durante más de 20 meses para tratar de lograr un tratado que permita que todos ganemos y que no pierda nadie.

Una alta meta que estoy seguro no detendrá a estos magníficos negociadores y ante la que los que estamos políticamente implicados nos hemos comprometido a trabajar con madurez para llegar a buen puerto.

Dejando atrás los enfrentamientos polarizados del pasado.

Sin permitir que la nostalgia condicione el futuro.

Dejando a un lado la retórica.

Pero sin renunciar a nada que afecte a nuestras respectivas posiciones.

Y lo hacemos no porque sea fácil, sino porque es difícil.

Difícil pero merece la pena.

Cumplir por igual con nuestros hijos y los de nuestros vecinos.

Por eso seguiremos luchando por este premio junto a nuestros colegas europeos, británicos y españoles.

Pero hoy estoy aquí ante ustedes no sólo para relatar nuestras fatigas y tribulaciones, sino para mantener viva la llama ardiente de la esperanza de mi pueblo.

La esperanza de que, a pesar de los retos, nuestras aspiraciones no sean negadas, porque de hecho no podrán serlo.

Que nuestras voces no sean silenciadas, porque nunca lo serán.

Y que nuestros derechos no serán menoscabados, porque no deben serlo.

Espero que el arco del universo se incline hacia la justicia.

Porque hay una verdad incontestable.

Que el derecho a la autodeterminación no es un privilegio reservado a los grandes y poderosos.

Se trata de un derecho universal, tan aplicable al pueblo de Gibraltar como a cualquier otro territorio no autónomo comprendido en el Capítulo XI de la Carta de las Naciones Unidas.

De hecho, el tamaño de nuestro territorio no determina la legitimidad de las aspiraciones de nuestro pueblo.

Es más, este Comité ha defendido con frecuencia territorios pequeños y relativamente indefensos, así como las aspiraciones de sus pueblos.

Y por eso respetamos el trabajo de este importante Comité, Señora Presidenta.

Porque el Comité de los 24 se creó con un noble propósito.

Ayudar a los territorios a lograr la descolonización.

Y ha hecho progresos significativos.

Aunque no con nosotros.

Insto al Comité a que se comprometa con nosotros y cumpla su mandato.

Así que permítanme recordarles hoy, como hice el año pasado, que la peor forma de colonialismo sería seguir ignorando nuestra voz.

Para conspirar en vanos intentos de negarnos nuestro derecho indiscutible a la autodeterminación.

No ayude o instigue la recolonización de Gibraltar por una potencia extranjera al no aceptar la evidente verdad de hecho y de derecho.

Que sean exclusivamente los gibraltareños quienes decidan el futuro de Gibraltar.

Este es nuestro derecho inalienable de acuerdo con el derecho internacional, y este Comité debería reconocerlo y lidiar con ello.

Tenga muy claro que el fuego para luchar por ese reconocimiento es una llama que arde con fuerza en mi interior.

Dentro de nosotros.

Es una llama que arde en el corazón de todos los gibraltareños de todas las tendencias partidistas y de todas las edades.

Así que déjeme decirle de forma inequívoca.

No nos vamos a ir.

No hay ninguna “cuestión sobre Gibraltar” como usted pone como título de esta parte de la sesión.

España cedió Gibraltar hace 300 años en perpetuidad por Tratado internacional vinculante.

No se trata de pedir la devolución de lo que han cedido.

No existe ningún derecho legal ni político para pedir ahora la devolución de Gibraltar.

El hecho de que un tercero reivindique ahora nuestro territorio no significa que exista una “disputa de soberanía” en relación con Gibraltar.

No la hay, como ha confirmado un tribunal internacional como el Tribunal Arbitral del Deporte.

Las ofertas británicas de someter la reclamación a la resolución de disputas ante la Corte Internacional de Justicia fueron rechazadas.

Ergo, no hay litigio pendiente.

Sólo existe el derecho inalienable del pueblo de Gibraltar a decidir el futuro de nuestro territorio.

Puede reconocerlo ahora o en un futuro.

Pero lo hará.

Deberá hacerlo.

Ya le dije en años anteriores que quien pensara lo contrario tendrá que “despertar y espabilar”.

Permítame reiterarlo.

No obstante, dado que dentro de unos meses habrá elecciones en Gibraltar, si esta es la última vez que me dirijo a usted como líder de los gibraltareños, permítame hacerlo en términos que no puedan ser malinterpretados.

En términos que quedarán como el resumen de la historia oral de mis comparecencias ante ustedes.

Gibraltar pertenece a los gibraltareños.

Punto final.

Y si a alguien no le gusta, que se fastidie.

Porque eso no va a cambiar.

Y no hay más.

Quien quiera argumentar lo contrario tendrá que pasar por encima de mí y de mis colegas y compatriotas.

Mientras me quede aliento en el cuerpo, sea cual sea la posición que ocupe en la vida, estaré allí para luchar por Gibraltar y los gibraltareños.

Como cualquier otro gibraltareño.

Porque los gibraltareños son tan inamovibles como nuestro Peñón.

Así que buena suerte a quienes piensen que pueden imponernos su soberanía en contra de nuestros deseos.

Los rechazaremos siempre.

Porque Gibraltar puede ser un territorio geográficamente pequeño.

Pero llevamos dentro el espíritu de una gran nación.

Un espíritu forjado en el fuego de los asedios, la evacuación y la lucha.

Sostenido por los vínculos de la comunidad.

E inspirado por la visión del brillante futuro de nuestra nación.

Pero no pedimos privilegios ni favores especiales.

Lo que afirmamos es simplemente nuestro derecho a determinar nuestro propio destino sin interferencias externas.

Y no es sólo nuestra aspiración.

Es nuestro derecho, nuestro deber y será nuestro legado.

No porque nos lo concedan o lo reconozcan en nosotros.

Sino porque ya lo disfrutamos.

Ya lo ejercemos a diario.

Y seguiremos haciéndolo.

En Gibraltar sólo ocurrirá lo que nosotros queramos y decidamos.

Y que nadie piense lo contrario.

Recuerde que, como Ministro Principal de Gibraltar, represento a un pueblo pequeño pero decidido.

Un pueblo que hace tiempo que ha decidido que el ejercicio de su derecho a determinar su propio destino es irrefutable desde el punto de vista fáctico, jurídico y político.

Y no vamos a irnos a ninguna parte.

Gracias.

A continuación, responderé con mucho gusto a cualquier pregunta que deseen plantear.

Comunicado en pdf con original en inglés incluido.

Nota a redactores:

Esta es una traducción realizada por el Servicio de Información de Gibraltar. Algunas palabras no se encuentran en el documento original y se han añadido para mejorar el sentido de la traducción. El texto válido es el original en inglés.

Para cualquier ampliación de esta información, rogamos contacte con

Servicio de Información de Gibraltar

Miguel Vermehren, Madrid, miguel@infogibraltar.com, Tel 609 004 166

Sandra Balvín, Campo de Gibraltar, sandra@infogibraltar.com, Tel 637 617 757

Eva Reyes Borrego, Campo de Gibraltar, eva@infogibraltar.com, Tel 619 778 498

Web: www.infogibraltar.com, web en inglés: www.gibraltar.gov.gi/press

Twitter: @InfoGibraltar


[1] Si desea ver una reciente afirmación autorizada de los principios jurídicos pertinentes, consulte la obra Legal Consequences of the Separation of the Chagos Archipelago from Mauritius in 1965, Advisory Opinion, I.C.J.  Reports 2019, p. 95 (Consecuencias jurídicas de la Separación del archipiélago de Chagos de Mauricio en 1965, Opinión Consultiva, C.I.J. Informes 2019, p.95.)