Gibraltar en 250 minutos

Gibraltar en 250 minutos

“En Gibraltar nos enorgullecemos de que todos nos conocemos. Sin embargo, esto se aleja de la realidad. Conocemos a una persona pública, o conocemos a alguien por su reputación. Realmente no sabemos mucho sobre sus experiencias, los pensamientos y la idiosincrasia que hace que cada persona sea única”.

Esta idea, expresada por el profesor y dramaturgo gibraltareño Julian Felice, organizador de GibTalks[1], expresa la filosofía de esta serie de conferencias, un evento que, tras su segunda edición, parece consolidarse como una de las citas indispensables de la vida social y cultural de Gibraltar. Los dieciocho conferenciantes que intervinieron en la última convocatoria pusieron de manifiesto que la sociedad de Gibraltar es múltiple, cambiante y abierta a todos aquellos que la enriquecen con sus vivencias cotidianas.

Un escenario, un micrófono y un semáforo gigante es todo lo que necesitan los conferenciantes. El semáforo se enciende y comienza la cuenta atrás. Son quince minutos para los invitados y diez para los ciudadanos elegidos por sorteo tras solicitar participar en el evento. Tras la presentación de Felice, el profesor retirado Kenneth Cardona fue el encargado de inaugurar la segunda edición.

Ideas universales

Uno de los rasgos que definen a las GibTalks es que discurren en inglés, con algunas intervenciones estelares del yanito, como “mira, mum, éste es el muchacho de la tele que te gustaba a ti del Christmas Day”. Otra de sus características es que dan cabida a temas universales y no hay duda de que la figura de un profesor junto a su pizarra es un tema universal. “Cuando llegué a clase por primera vez, mi prioridad era escribir en la pizarra”, comenzó Cardona. Fue el inicio de una intervención en la que, con grandes dosis de sentido del humor, reflexionó sobre la importancia de la creatividad en la educación. Habló del paso de la pizarra negra clásica a “esas cosas brillantes y limpias en las que es muy importante no usar un rotulador indeleble”, pasando por los ordenadores en la época en la que había un PC para 30 alumnos hasta llegar a las pizarras inteligentes que boicotean la mejor de las presentaciones si el suministro eléctrico juega una mala pasada. La conclusión quedó clara: los avances tecnológicos ayudan, pero no suplen el contenido de lo que debe ser la enseñanza.

No hay que ser un orador experimentado para dar una de estas charlas. A veces solo es necesario tener algo que contar y valentía. Fue el caso de Tiffany Button-Reyes, que decidió hablar, ante una sala John Mackintosh Hall abarrotada, de los años en los que padeció una grave depresión. Comenzó tras el nacimiento del primero de sus cuatro hijos. Al principio no era consciente de lo que le ocurría. Lloraba, estaba enfadada, sin energía y triste; deseaba que terminara el día, pero temía que comenzara el siguiente. Tardó en dar el paso de acudir a un médico para recibir tratamiento. Afrontó su enfermedad con el apoyo de toda su familia, que le esperaba a la salida de la conferencia.

“Estaba muy nerviosa porque hablar de ello y hacerlo en público era un desafío para mí”, comenta tras su intervención, “pero me alegro mucho de haberlo hecho porque la depresión sigue siendo un tabú para muchos, aunque muchas personas la padecen, tú puedes sufrirla y estar hablando conmigo sin que yo lo sepa”. “Es mi manera de intentar ayudar un poco a otros que pasen por lo mismo que yo y GibTalks dan una gran oportunidad a personas como yo, que quieren hablar de un problema personal importante que puede estar afectando a otras personas”, subraya.

Entre charla y charla hay unos minutos de descanso. Es suficiente para que dieciséis miembros del equipo de los Servicios Culturales de Gibraltar preparen todo para la próxima intervención. Las pausas también sirven para que los oyentes puedan prepararse para un cambio de registro porque las conferencias no están agrupadas por temas, ni por géneros, ni por profesiones de los ponentes, simplemente se suceden unas a otras.

Futuro, presentadores y los primeros pasos de un Ministro Principal

La vicerrectora de la Universidad de Gibraltar, Daniella Tilbury, disertó sobre el papel de la educación para sentar las bases del Gibraltar futuro, fijando como meta el año 2020. Habló de la necesidad de “descolonizar la mente”, en el sentido de desarrollar un espíritu crítico y constructivo propio]  . Invitó a los asistentes a pensar en cómo quieren que sea su sociedad en el futuro y a hacer lo necesario para conseguirlo sin que nadie tome las decisiones por ellos. Su objetivo de que su intervención sirviera para hacer reflexionar a los espectadores pareció funcionar, a juzgar por los comentarios posteriores de los asistentes, que hablaban sobre la necesidad de una buena educación y de temas de actualidad como, por ejemplo, la relevancia de que Gibraltar no sea un mero espectador en el caso de Brexit[2].

El semáforo se puso en rojo una vez más y Tilbury le cedió el escenario al presentador Richard Cartwright[3], un habitual de la emisora local GBC Radio y Televisión , que acudió para explicar cómo superó su timidez. Reconoció, para sorpresa de muchos, que se ponía rojo como un tomate cuando, de pequeño, caminaba guitarra en mano y alguien le preguntaba su nombre, y que para el joven Richard  era todo un alivio que en su grupo musical otro llevase la voz cantante mientras él le daba al pandero en un discreto segundo plano. Dio su conferencia en un inglés perfecto salpicado de yanito, por lo que no resulta extraño que uno de sus programas estrella en la GBC fuera ‘Talk about town’, en el que las conversaciones discurrían en este popurrí único anglo-castellano-mediterráneo que tienen los gibraltareños.

Hubo lugar para otra cara célebre de la GBC, Davina Bárbara, quien, en el marco de una charla sobre su amor por los escenarios desde que representó El Mago de Oz en el colegio, resaltó el carácter solidario de los gibraltareños, plasmado en las cifras obtenidas en el último maratón benéfico navideño de la GBC, que superó las 142.000 £.

El siguiente ponente, tal vez fuera el más conocido fuera de las fronteras de Gibraltar. El Ministro Principal de Gibraltar, Fabián Picardo, llegó sin corbata y sonriente a un escenario en el que, como él mismo reconoció, estaba “fuera de su zona de confort”. El público reaccionó con un largo aplauso a una charla divertida y emotiva en la que Picardo recorrió su trayectoria desde una infancia en la que quiso ser sacerdote y piloto de aviones, a la abogacía y, finalmente, a la política[4].

Nombres sacados de un sombrero

Las GibTalks están abiertas a los ciudadanos que quieran participar. Para ello, deben solicitarlo dos meses antes y entran en un sorteo para intervenir dentro del apartado llamado Vox Pop. Los elegidos este año fueron Geri Cummings, con una ponencia sobre la inteligencia emocional; el joven abogado Philip Vasquez] ] , que animó a convertir los fracasos en oportunidades de éxito; Eyleen Sheil, una periodista irlandesa asentada en Gibraltar, que dio varias claves para conservar el medio ambiente; y Tomasz Zakrzewicz, un mecánico y vendedor de bicicletas polaco que ha hecho popular entre los llanitos la frase “take it to Tomasz!” (“¡Llévasela a Tomasz!”).

“Estoy muy feliz de formar parte de esta comunidad, disculpad mi inglés”, comenzó Zakrzewicz. No había mucho que disculpar. En su discurso, correcto, ameno y pausado, explicó los motivos de su pasión por las bicicletas. Invitó a los presentes a recordar la sensación del momento en el que aprendieron a montar en bici y contrastó el bienestar de pedalear con el estrés que suele generar ir al trabajo en coche por las mañanas. “Estamos en un bonito lugar, el tiempo es maravilloso y en un lugar pequeño el tráfico está más comprimido, así que la bici es mejor”, recalcó.

Tras su charla, Tomasz colgaba un post en Facebook escrito en inglés, polaco y español en el que afirmaba que había sido uno de los grandes retos de su vida. La lista de agradecimientos incluía a Felice; al equipo de los Servicios Culturales, que destinó dieciséis personas al evento; a su mentor,Karol Kusmirek; y a su mujer, Macarena. “Thanks/Gracias/ Dziękuję ”, terminaba su mensaje.

De nuevo en el apartado de invitados, el director del Jardín Botánico de Gibraltar, Keith Bensusan, fue otra de las grandes sorpresas. Si alguien esperaba un señor sesudo dispuesto a lanzar una oleada de nombres en latín y datos sobre sus estudios, se equivocaba. Acompañado de proyecciones, rememoró su expedición al Atlas marroquí para buscar los orígenes del árbol draco , una especie de la que hay varios ejemplares en el jardín botánico gibraltareño y en otros puntos del Peñón. Tal es la vinculación de la especie con Gibraltar, que hay monedas de una libra con la imagen de un draco. Comentó, entre carcajadas de los asistentes, lo difícil que resultó trepar cumbres apenas exploradas por el hombre para un biólogo poco propenso al ejercicio físico y con miedo a las alturas. Su intervención, fue seguida atentamente por el Ministro de Medio Ambiente, John Cortés, sentado en la grada de los periodistas, por la que más tarde pasó también el Ministro de Educación, Cultura y Deportes, Steven Linares. Las palabras de Bensusan sirvieron para entender mejor qué lleva a dedicar su vida a estudiar lo que realmente les apasiona y, tal vez, avivaron la sed de aventuras de algunos de los presentes.

 

Gibraltar y el mundo

La multiculturalidad gibraltareña volvió a hacerse evidente con la escritora Rebecca Faller, que recordó los orígenes de su familia. El padre de su bisabuelo]  era un noruego que emigró a Irlanda y, de allí, a India, donde se casó con una india en Bombay. Faller, ayudada de fotos y de una narración ágil, explicó la situación de los euroasiáticos o euroindios durante la época colonial, así como el regreso obligado a Europa tras el proceso de independencia y, finalmente,  la llegada de su familia a Gibraltar.

El deporte no podía faltar. John Gonçalves, presidente de la Asociación Amateur de Baloncesto de Gibraltar y exvicepresidente de FIBA Europa, contó cómo fue la casualidad lo que llevó a Gibraltar a ingresar en la FIBA, un logro deportivo tan solo igualado por la admisión del Peñón en la UEFA. Gonçalves fue entrenador del equipo gibraltareño y poco se imaginaba cómo iba a acabar el viaje que hicieron juntos a Coventry (Reino Unido) en 1978, para participar en el Campeonato de Baloncesto de la Commonwealth. Bajó a desayunar al restaurante del hotel en el que se alojaban y un señor le preguntó de dónde venían. “De Gibraltar”, respondió Gonçalves. El señor le interrogó de nuevo para saber por qué no pertenecían a la FIBA. Ese señor resultó ser Renato William Jones, uno de los padres fundadores de la Federación Internacional de Baloncesto. “Frente a mí tenía al hombre más poderoso del baloncesto, el mismo que en dos años convenció al COI de que fuera deporte olímpico, y me estaba animando a solicitar el ingreso de Gibraltar”. Gonçalves y su equipo se pusieron manos a la obra inmediatamente. El proceso estuvo bloqueado durante algo más de siete años, hasta que, finalmente, lo consiguieron en el Congreso de la FIBA en Barcelona en 1986, en una votación en la que España se abstuvo.

El parlamentario Edwin Reyes (GSD) repasó los hechos que cambiaron su vida, con especial hincapié en su época de estudiante en Roma, y explicó de qué manera las experiencias de su juventud contribuyeron a hacer surgir en él la vocación de servicio público.

El pintor Paul Cosquieri abordó el tema del Peñón como inspiración de artistas. Lo ha retratado infinitas veces.  “Para mí el Peñón es mi seguridad, mi casa, mi zona de confort y mi faro”, afirmó. “No es pintar un paisaje, sino el modo en el que experimento mi arte abstracto”, añadió. Así, invitó al público a reflexionar sobre el arte como algo que excede a la técnica y resaltó el papel de los artistas “como soñadores en una sociedad que se dirige hacia el pragmatismo”. Cuando el semáforo se puso en rojo, prosiguió unos segundos y bromeó: “¡Soy un artista, por favor, concédanme una licencia artística”.

Polly Lavarello, responsable de la web www.mumontherock.com, narró sus experiencias como madre en Gibraltar y sus recomendaciones y Fabián Vinet, abogado y melómano, puso el punto y final con la charla ‘Once semanas es demasiado pronto’, recordó sus vivencias tras el nacimiento de su hijo prematuro, en un intento de ayudar a los padres que pasen por una situación similar.

Así es Gibraltar: un lugar de 6,8 kilómetros cuadrados  habitado[S9]  por profesores, artistas, políticos, científicos, madres, padres, comunicadores, deportistas y soñadores que, vistos de cerca, no son tan distintos de quienes habitan al otro lado de la frontera. Si alguien quiere conocer de verdad a los gibraltareños, tal vez no sea mala idea ir cogiendo sitio para la próxima edición de GibTalks.


 

 

taxonomía: 
Facebook Twitter Vimeo Share to Stumble Upon More...