030: Las colas ocasionadas por los controles en la frontera de Gibraltar persisten tras la inspección de la CE

 

InfoGibraltar

Las colas ocasionadas por los controles en la frontera de Gibraltar persisten tras la inspección de la CE

Los datos recabados por el Gobierno demuestran que los principales afectados son los trabajadores españoles y el comercio del Campo de Gibraltar.

Gibraltar, 8 de noviembre de 2013

El Gobierno de Gibraltar denuncia la finalidad política de unas colas en la frontera que están perjudicando principalmente a los trabajadores españoles y al comercio del Campo de Gibraltar. El ejecutivo gibraltareño fundamenta su afirmación en las estadísticas pormenorizadas de las retenciones en la entrada y salida de Gibraltar registradas durante los meses de septiembre y octubre. El ritmo de los controles exhaustivos por parte de las autoridades españolas no ha menguado desde el pasado verano y la visita de los inspectores de la Comisión Europea el 25 de septiembre. En septiembre hubo 19 días en los que la cola de entrada y/o salida llegó a superar las dos horas, mientras que en octubre fueron 16 días. En los primeros siete días de noviembre, las colas superaron dos horas en cuatro días.

Los datos diarios de las demoras creadas demuestran fehacientemente que los controles tienen un claro objetivo político. Si bien los controles son imprevisibles, las cifras corroboran el hecho de que no se están realizando en el horario de máximo tráfico, sino en las horas que más puede afectar a los habitantes de ambos lados de la frontera. Por otra parte, los controles de las autoridades españolas se efectúan de tal manera que provocan retrasos innecesarios para los vehículos que siguen al que está siendo objeto de inspección, ya que hay espacio suficiente para apartar los vehículos a inspeccionar y así no entorpecer el tráfico fronterizo, en lugar de examinar los vehículos dentro de la misma fila.

La pauta de estas inspecciones desproporcionadas es bastante regular: entre semana se provocan retenciones en la entrada a Gibraltar desde las 09.00h hasta las 14.00h y a la salida entre las 16.00h y las 22.00h. Las demoras en la entrada afectan a los trabajadores con turnos que empiezan tarde y a los proveedores del Campo de Gibraltar que suministran a la ciudad. Los fines de semana la operación cambia totalmente para entorpecer la salida de los gibraltareños a actividades de ocio en España, de modo que se forman colas de salida durante la mañana del sábado y para volver el domingo por la tarde. Asimismo los sábados por la mañana se intensifican los controles para entrar a Gibraltar, lo que dificulta el tráfico turístico.

Últimamente, las retenciones se han extendido al tráfico peatonal, tanto a la entrada como a la salida. Dado que los accesos peatonales solo permiten el paso de una persona a la vez, en poco tiempo se forman largas colas, provocando incomprensibles situaciones de hacinamiento. El 4 de noviembre el Gobierno denunció ante la Comisión Europea esta nueva forma de importunar a los habitantes de ambos lados de la frontera. 

Los controles han causado efectos muy negativos sobre la economía del Campo de Gibraltar, así como sobre la convivencia entre los dos pueblos. Según estimaciones de APYMELL, la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa en La Línea, los ingresos del comercio y de la restauración linense han bajado un 50% desde el inicio de los controles. Estos también han perjudicado a las familias de ambos lados de la frontera al reducirse drásticamente las visitas, en muchos casos porque afectarían a niños o ancianos. Todo esto ha significado una importante reducción de visitas de los gibraltareños a España.

El Viceministro Principal, Joseph Garcia, comentó sobre esta situación: “Es triste observar cómo España pretende dirimir problemas políticos con otro socio europeo a través de brutales recortes de libertad de movimiento y comercio, que constituyen los fundamentos legales de la Europa comunitaria. Es un acoso sin parangón que no se ha vivido en ningún otro punto de la Unión Europea a lo largo de su historia.”

Y añade: “Gibraltar no se opone al control razonable en una frontera Schengen, pero se pregunta por qué se tiene que llevar a cabo de esta manera tan inhumana. La frontera hispano-andorrana, que soporta un tráfico vehicular de un volumen parecido, no registra demoras de más de media hora en las horas más punteras. Además, los retrasos en Andorra se deben a la intensidad del tráfico, y no a las colas provocadas. Nos gustaría que se aplicase en Andalucía lo mismo que en Cataluña, es decir, un control fronterizo en unas instalaciones adecuadas con sitio suficiente para apartar a vehículos y proceder a su registro sin provocar la retención de los demás usuarios. También nos gustaría que se aplicase lo mismo a los peatones, puesto que no se puede funcionar adecuadamente con una sola fila para entrar en España porque el registro minucioso de cada persona inmediatamente provoca una retención de una hora en unas condiciones de agolpamiento inadmisibles. ”

Se adjuntan ocho fotos y tres hojas de datos 

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