Visitas reales y de renombre a Gibraltar (III)

 
La Reina Isabel II, en el Peñón
 
Otro acontecimiento histórico en la vida social de Gibraltar fue la visita, en 1954 de la nueva Reina, Isabel II, coronada en 1952 y que realizó su primer tour por los distintos territorios británicos, literalmente por tierra, mar y aire.
 
Comenzó con la salida de Londres hacia Bermuda el 23 de noviembre de 1953. Tras visitar otros 13 territorios, mayoritariamente de la Commonwealth –Bermudas, Jamaica, Panamá, Tonga, Fiyi, Nueva Zelanda, Australia, Islas Cocos, Sri Lanka (entonces Ceilán), Adén (Yemen), Uganda, Tobruk (Libia) y Malta–, el viaje culminó con la visita a Gibraltar durante los días 10 y 11 de mayo de 1954.
 
Así analiza la visita un estudio realizado por la Royal Holloway de la Universidad de Londres:
“La visita de Isabel II y el Duque de Edimburgo supuso para algunos gibraltareños el acontecimiento público de sus vidas. Tras la gran evacuación sufrida por la mayoría de la población hacia Gran Bretaña, Jamaica o Madeira, esta visita permitió demostrar su lealtad entusiasta hacia la corona británica y, quizá indirectamente, hacia Gran Bretaña misma”.
 
“En su discurso–continúa el estudio–, la Reina subrayó: ‘El Peñón es famoso en la historia por tres cosas: su fuerza inviolable, la lealtad de sus gentes y el papel estratégico jugado en numerosas ocasiones. Ésta en concreto podrá ser recordada como un hito en su historia e indica una determinación para seguir adelante en una senda de colaboración y cordialidad en aras del buen gobierno y la salvaguarda de la colonia y fortaleza de Gibraltar’. Podría decirse que fue un mensaje tranquilizador y por tanto aplaudido por el pueblo de Gibraltar en una época de creciente descolonización en la que Gran Bretaña se estuvo desprendiendo de la mayoría de su imperio en Oriente medio y el sur de Asia”[1].
 
Y así lo recogía escuetamente ABC en su edición del 13 de mayo de 1954:
 
 
En un vídeo de British Paté se muestran los controles en la frontera a los trabajadores que entraban en Gibraltar el día de la visita real, la llegada de la nave a bordo de la cual viajaban la recientemente entronizada Isabel II y su marido. Se ve a los pequeños Príncipes Carlos y Ana cómo observan desde el yate real HMS Britannia la entrega de las llaves de la ciudad por parte del Gobernador del Peñón. Tras la revista a las tropas en la que la Reina pasea en coche descubierto por la pista del aeropuerto, se produce la visita de la familia real a la reserva de los monos, (todos podrían haber sido multados por alimentarlos…)[2].
 
El video muestra lo que fue esa visita, histórica –quizá la que más– para los gibraltareños, y de infaustas consecuencias en la relación con España debido al régimen que por aquel entonces allí imperaba.
 
Pero tras la mera descripción del evento, pronto comenzó a desarrollarse una campaña anti británica que ensalzaba los valores patrios españoles frente al “imperialismo” británico y, en concreto, en lo que a Gibraltar se refería.
 
 
En el mismo número de ABC, Contioso-Fleming escribía:
 
 
En aquel momento se apelaba a la voluntad del pueblo, un argumento que ahora se desdeña para los gibraltareños cuando desde España se habla de la reclamación del Peñón. La visita de la Reina hizo exacerbar los sentimientos más arraigados, esos que traduce en soflama Contioso-Fleming:
 
“Sobre las tierras de Gibraltar se elevan cuatro iglesias católicas, cuyas torres, como antorcha de espiritualidad, son el grito que clama por su legítimo dueño: ¡España inmortal!”
 
“Esto – concluye el extasiado columnista –, no otra cosa, es lo que defiende mi Patria: su trozo bendito de tierra que fue concesión del cielo”.
 
Así se sintió la España franquista a raíz de la visita de la Reina Isabel II. Hasta llegó a advertir el régimen franquista que en esas condiciones no podía garantizar la seguridad de la familia real en Gibraltar…[3]
 
Y dicha visita alentó a Franco a poner en práctica un punto del argumentario detallado por Fernando María Castiella y José María de Areilza, autores del libro “Las Reivindicaciones de España”, de 1941. Después, entre otros, del fracaso de la reivindicación africana tras las desavenencias entre Hitler y Franco en la fallida reunión de Hendaya, el dictador por fin encontró una excusa para poner en marcha la única que dependía tan solo de su mano: echar la llave a la cancela de Gibraltar, ya que nunca podría conseguir la soberanía de su territorio.
 
La primera determinación que tomó Franco ante la visita de Isabel II fue retirar al cónsul en Gibraltar[4], don  Ángel de la Mora y Arena, que salió del Peñón el 30 de abril de 1954, dos semanas antes de la llegada de la Reina, ante la tesitura de que, siendo como era el cónsul más veterano de cuantos había en Gibraltar, habría de ser el encargado de saludar y recibir a Su Alteza en nombre del colectivo de cónsules, algo que Franco, evidentemente, no podía soportar.
 
Tardaría aún 15 años en iniciar la más funesta época de convivencia entre ambos territorios.
 
Foto recogida por New Statesman de la recepción a Isabel II en Gibraltar.
 
Isabel II pasa revista a las tropas en Gibraltar, 1954
 
 
…Y llegaron los príncipes
 
El 1 de agosto de 1981, recién casados, el Príncipe Carlos de Inglaterra y la Princesa Lady Diana Spencer llegaban a Gibraltar en una brevísima (105 minutos) pero intensa visita a Gibraltar dentro de su viaje de luna de miel.
 
Hasta 20.000 personas los aclamaron por las calles del Peñón en lo que, de nuevo, fue una fiesta y una reivindicación de su identidad británica en un momento en que parte de la prensa británica hablaba de posibles soluciones de coadministración con España.
 
La decisión de la casa real inglesa de que Gibraltar se incluyese entre los destinos del viaje de bodas provocó la reacción de los reyes de España de no acudir a la boda de Carlos y Diana. Así lo anunciaba la televisión inglesa:
 
 
Aquel desplante se concretó en una llamada entre ambas casas reales que recordó en 2013 el alcalde de Londres, Boris Johnson. En ella, ante la insistencia del Rey Juan Carlos de reivindicar la españolidad del Peñón y lo inconveniente de que el ‘HMS Britannia’ recalara en su puerto, la Reina Isabel II, cuya flema es mundialmente reconocida, dicen que le dijo a su pariente (ambos son tataranietos de la Reina Victoria[5]): “Juanito, te recuerdo que se trata de mi hijo, de mi yate y de mi Peñón”[6].
 
Con todo, lo que quedó en la memoria de la mayoría de los gibraltareños fue el conjunto estampado que aquel ventoso día llevó Lady Di, con el que saludó desde el avión, paseó por la pista del aeropuerto, fue recibida por las autoridades y con el que paseó en coche descubierto por las calles de Gibraltar y se despidió desde la cubierta del yate real ‘HMS Britannia’.
 
Estupendo vídeo sobre el ambiente que se vivía en las calles de Gibraltar aquel día de verano de 1981 y que recoge momentos del famoso paseo en coche descubierto
 
 
 
 
 
Siglo XXI
 
Hoy en día resulta casi increíble pensar que algún miembro del gobierno o de la casa real española puedan hacer algo parecido a lo que en su día hizo, por ejemplo, el infante don Carlos o que se produzca una muestra de euforia parecida a la sucedida cuando los héroes rescatados por el Eagle fueron trasladados a Gibraltar.
 
En España nadie parece acordarse ya [S1] de unos tiempos en los que la convivencia, la cortesía y la apreciación mutua constituían los fundamentos de la relación hispano-gibraltareña.
 
Afortunadamente, por otro lado, tampoco se piensa en que una reunión como la Churchill-Eisenhower pueda volver a desarrollarse en las profundidades horadadas del Peñón o en que una visita real pueda traer consecuencias tan lamentables como las que vivió Gibraltar entre 1969 y 1985.
 
Mientras, Gibraltar sigue y seguirá recibiendo a personajes ilustres de la política y la realeza británicas.
 
Además de las visitas recogidas más en detalle en este documento hay otras, también con repercusión en España, como la del Príncipe Eduardo y la Condesa de Wessex con motivo del jubileo de la Reina, en junio de 2012, cuando el Peñón lució de esta manera[7] en lo que, de nuevo, resultó una afrenta para el gobierno español.
 
 
…o la de la mismísima Reina Madre en 1961:
 
 
El último en hacerlo hasta el día en que se publica esta entrada ha sido, en octubre de 2014, el Príncipe Miguel de Kent que visitó Gibraltar en el marco de su labor como Comodoro en Jefe de la Reserva Marina y Contraalmirante Honorario.
 
Miguel de Kent es primo de Su Majestad la Reina Isabel II, pero su visita a Gibraltar no se produce en calidad de miembro de la Casa Real británica, ya que en sus labores no está la de asumir oficialmente compromisos reales, sino dentro de su actividad militar.[8]
 

 [S1]Creo que es mejor no entrar en tantas valoraciones diciendo que es una lástima tremenda. Eso se deduce del texto y es el propio lector el que llegará a esa conclusión sin que se lo demos tan masticado

 

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