Visitas reales y de renombre a Gibraltar (II)

 
 
El Republicano Franco[1], recibido con honores en el Peñón
 
Años 20, década de hazañas aéreas.
 
1926. En una época en la que volar era casi un milagro[2], dos aviadores españoles, Ruiz de Alda y Franco, comenzaron una travesía en el histórico ’Plus Ultra’ que los llevaría a batir el récord de distancia a través del Atlántico en un vuelo con escalas: recorrieron 10.270 km tras algo más de 59 horas.[3] Además, batieron el récord de velocidad de un hidroavión en vuelo.
 
En 1929, un grupo de aviadores españoles, los dos héroes del ‘Plus Ultra’ más Gallarza y Madariaga, intentó unir Los Alcázares (Murcia) y Nueva York a bordo de un hidroavión[4]. Las cosas se torcieron, hasta el punto de tener que ser rescatados a la altura de las Azores por el portaviones británico ‘HMS Eagle’ después de una semana perdidos en el mar. Así lo recoge ‘La Vanguardia’, que también indica el recibimiento a los aviadores.
 
El fracaso del proyecto no redujo, sin embargo, la fama de los tripulantes del hidroavión ni el mérito de su hazaña, y su rescate generó una inesperada visita a Gibraltar, adonde fueron trasladados tras su ser recogidos en alta mar.
 
El puerto de Gibraltar a la llegada de HMS Eagle estaba hasta la bandera por la elevada asistencia de autoridades y ciudadanos de las poblaciones vecinas. En el diario ’La Voz‘ del 2 de julio de 1929, podemos leer: “El ‘Eagle’ cuando entraba en la bocana del puerto saludó a la plaza con 21 cañonazos y los barcos surtos en el puerto izaron las banderas e insignias quedando emparejados y formando las guardias en las escaleras, en la toldilla, puestos de mando y sobre cubierta”. Aquel día, el comercio en La Línea no abrió sus puertas. Desde las seis de la mañana comenzaron a salir desde La Línea hacia Gibraltar coches de caballos, automóviles, autobuses y camiones de carga que habían habilitado para el transporte de personas. [5]
 
La página completa de ‘La Vanguardia’ del día 3 de julio de 1929 da cuenta de la importancia del acontecimiento y de, por otra parte, la normalidad de un hecho que, por desgracia, hoy sería prácticamente imposible que se repitiese:
 
“Al contemplar los cuatro [aviadores] la animación que había en las calles dijo el señor López Ferrer [cónsul general de España en Gibraltar] que era una cosa verdaderamente halagüeña para España el contemplar como el vecindario de Gibraltar se disponía a recibir a nuestros aviadores. El general Musiera dijo que a pesar de ser el gobernador militar del Campo de Gibraltar y conocer la hermandad de esta población con las nuestras, jamás pudo suponer que su entusiasmo fuera tan grande. La Cámara Oficial de Comercio de Gibraltar acordó que los aviadores españoles fueran considerados como huéspedes oficiales durante su permanencia en la población”.[6]
 
 
Aquel aviador, Franco, protagonista de la hazaña del Plus Ultra y posteriormente recibido como un héroe en Gibraltar, era Ramón Franco Bahamonde, hermano del que siete años después sería nefasto gobernante de España, y en concreto en lo tocante a las relaciones entre ésta y Gibraltar, excelentes como se ha visto por aquella época.
 
En la foto publicada en el blog de ABC “Por tierra, mar y aire”, Ramón Franco en la cabina del Plus Ultra en una de las escalas de su vuelo de 1926
 
La tripulación del hidroavión Dornier 16 que intentó la travesía Los Alcáceres-Nueva York en 1929. Fuente: Museo Marítimo Alcázares
 
El capitán del HMS Eagle, Hubert E. Dannreuther, junto con la tripulación rescatada del hidroavión. El comandante Ramón Franco es el segundo por la izquierda. Fuente: maritimequest.com
 
Momento del rescate de la tripulación del Dornier 16 de Ramón Franco por una barcaza del HMS Eagle, 29 de junio de 1929. Fuente: maritimequest.com
 
Reunión subterránea
 
En 1942, en plena Guerra Mundial, Gibraltar recibió una doble visita que fue clave para el desenlace del conflicto bélico. Sin paseos en coche descubierto, sin visita de cortesía por parte de España, sin muestras de algarabía de la población y, de hecho, casi sin población, porque la mayoría había sido evacuada, recibió Gibraltar al Primer Ministro británico Winston Churchill y, posteriormente, al General Dwight Eisenhower, quien más tarde sería presidente de los EEUU.
 
Con el fin de convertir el subsuelo del Peñón en refugio y residencia para los soldados, hospital de campaña y, en definitiva, en una ciudad bajo tierra, se aprovechó la red de túneles que lo horadaban (11 km) y se creó una nueva red de túneles y estancias hasta completar 55 km.
 
Los túneles eran una fortaleza en el interior de una Fortaleza. Tenía su propia estación de generación de electricidad, barracones e instalaciones para la estancia durante mucho tiempo de multitud de soldados, un hospital completo con quirófanos y hasta sala de Rayos X.
 
En ese Gibraltar subterráneo, ambos mandatarios se reunieron para pergeñar la llamada Operación Torch de invasión aliada del norte de África, ocupado por las tropas nazis.
 
Entrada actual a la visita turística de los túneles de la II Guerra Mundial
 
1942: Los focos iluminan el cielo sobre el peñón de Gibraltar para facilitar la tarea de la artillería antiaérea y deslumbrar a los aviones atacantes
 
El general Eisenhower, sentado, en una reunión en Gibraltar, dirigiendo la Operación Torch
 
 
Vídeo de Pepe Marín en que Tito Vallejo enseña los secretos mejor guardados de los túneles de Gibraltar en los que un día se reunieron Churchill y Eisenhower

 

taxonomía: 
Facebook Twitter Vimeo Share to Stumble Upon More...