Liz Hutchinson: “El Peñón es un lugar único y los gibraltareños, muy hospitalarios”

La Teniente Coronel (Wing Commander) Liz Hutchinson llegó a Gibraltar hace algo más de tres meses para ponerse al frente de la Base de la RAF (Royal Air Force) en el Peñón, convirtiéndose así en la primera mujer que ostenta el cargo, una circunstancia a la que la propia Hutchinson, nacida en 1974 en Chesterfield, en el Reino Unido, resta importancia al asegurar que, dentro de las fuerzas armadas británicas, no es un elemento determinante en la designación para cargos de responsabilidad.

 

Licenciada en Psicología por la Universidad de Newcastle y con estudios de posgrado en Administración Empresarial, asegura estar encantada en Gibraltar. “No conocía el Peñón y tengo que decir que me encanta su singularidad. Es un lugar único en el que además pasan muchas cosas a pesar de ser pequeño. Las condiciones climáticas son desde luego muy gratas. Además, los gibraltareños son agradables y hospitalarios”, puntualiza.

En palabras de Liz Hutchinson, la Base de la RAF en Gibraltar es diferente a cualquier campo de aviación en el que haya trabajado con anterioridad, pues hay que recordar que, aunque gestionado y regulado por la Autoridad Militar de Aviación (Military Aviation Authority), en él operan habitualmente vuelos tanto militares como comerciales.

“Como unidad militar, nuestro trabajo aquí consiste en apoyar las operaciones militares del Reino Unido y de la coalición, y de esa forma contribuir al mantenimiento de la soberanía británica de Gibraltar. No obstante, como gestores del aeródromo también somos responsables de garantizar la seguridad de las aeronaves civiles. Tanto mi equipo como yo nos tomamos estas dos funciones muy en serio”, afirma.

El personal de la Base de la RAF en Gibraltar lo componen en la actualidad once efectivos uniformados, veinte trabajadores civiles locales y unos 70 contratados. “Somos una unidad cohesionada que trabaja bien para obtener los resultados programados”, apostilla la Teniente Coronel, cuyo principal objetivo es garantizar que la Base “continúe su excelente labor en materia de seguridad aérea y fortalezca aún más los vínculos con los distintos agentes con los que trabaja en el Peñón”.

Inicios y promoción

Liz Hutchinson ingresó en la RAF en febrero de 1997 como controladora del tráfico aéreo. Su primer destino fue la Base de la RAF en St Mawgan, en Cornwall. “Desde entonces he ostentado diversos cargos, entre ellos ayudante militar (Military Assistant) del Jefe Adjunto del Estado Mayor para la Defensa (Deputy Chief of Defence Staff) en el MoD[1], y oficial de enlace para el espacio aéreo (Airspace Liaison Officer) en Bulford, periodo durante el cual fui destinada en 2006 a Irak como responsable del espacio aéreo en la Division (Division’s Airspace Manager), una experiencia enriquecedora y de gran aprendizaje”, explica la Teniente Coronel, cuyo sueño de pequeña era convertirse en piloto. No lo pudo cumplir.

 

 “Mis brazos no son lo suficientemente largos para pilotar un avión. Así lo determinaron las pruebas físicas. Sin lugar a dudas, hubiera sido fantástico volar, pero puedo decir honestamente que jamás he mirado atrás. He disfrutado de cada minuto de mi carrera profesional y continúo haciéndolo”, dice.

 

En promoción y tras el periplo iraquí, Hutchinson, que a pesar de sus 41 años tiene ya a sus espaldas una larga trayectoria profesional, viajó hasta Bahréin para convertirse en Comandante de la Base de Operaciones Desplegada (Deployed Operating Base Commander), y a su regreso al Reino Unido se incorporó a la Autoridad de Aviación Civil (Civil Aviation Authority).

 

Afganistán

 

Tras este interludio en Aviación Civil volvió a la RAF como oficial superior del Control Aéreo (Senior Traffic Air Control Officer) en la Base de Waddington, Lincolnshire, donde estuvo al cargo de los escuadrones de bomberos y controladores aéreos. Su siguiente destino fue Afganistán, “un auténtico desafío”.

Su trabajo allí, en Camp Bastion, consistía en lidiar con más de 500 movimientos aéreos al día, distribuidos en once pistas operativas, ocho de las cuales funcionaban habitualmente de manera simultánea. “Tengo que decir que fui muy afortunada, pues tuve a mi lado a un fantástico equipo de controladores que sabía reaccionar ante los retos diarios que suponía aquel operativo tan complejo. Hasta la fecha, mi etapa en Afganistán ha sido con diferencia la experiencia laboral más exigente pero también la más gratificante. Estoy muy orgullosa de haber servido allí”, manifiesta.

Pero esta oportunidad también fue dura a nivel personal, pues supuso estar lejos de familiares y amigos. “Siempre es difícil dejarles atrás, pero ser consciente de que la tarea que vas a desempeñar es importante te da fuerzas para hacer lo que te ha sido encomendado. Tanto mi marido, que está conmigo ahora en Gibraltar, como mi familia están muy orgullosos de mí y de lo que hago, y eso me ayuda enormemente cuando llegan tiempos difíciles”, expone Hutchinson, que tras seis meses y medio en Afganistán –el tiempo medio para este tipo de despliegues- regresó a casa. Fue entonces seleccionada para ascender a Teniente Coronel, siendo el Peñón, su hogar actual, su primer destino como tal.



[1] Siglas correspondientes al Ministerio de Defensa británico (Ministry of Defence, MoD)

 

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