Entrevista a David Morales

 
David Morales: “Desde que empezamos con ‘Lorca, muerto de amor’ queríamos acercarnos a Broadway y al final hemos conseguido actuar en Nueva York”
 
Ha sido un año intenso en la vida de David Morales desde que decidió llevar a los escenarios la última pasión de Federico García Lorca. Ha recorrido la geografía española con ‘Lorca, muerto de amor’ y se prepara para llevar la obra al Lincoln Center de Nueva York. El bailaor linense hace una pausa en plena vorágine de ensayos y representaciones para actuar en el Gibraltar World Music Festival 2015, el festival de músicas del mundo que este año rinde tributo a la cultura marroquí[1].
 
¿Qué le aporta compartir escenario con músicos tan dispares como Neta Elkayam o Jazz Oil?
 
Hemos estado ensayando y me he sentido muy cómodo. Nosotros nos encargamos de la parte flamenca, pero la música es universal, siempre hay un puente que une todos los tipos de música. Es una experiencia que te enriquece como artista y como persona. Siempre se aprende algo con la convivencia y los ensayos. La música es un día a día que te aporta algo nuevo continuamente, es algo que nos ha pasado mucho cuando hemos estado en Sudamérica y que ocurre en experiencias como esta.
 
‘Lorca, muerto de amor’, le ha llevado muy lejos
 
Hemos estado en Jerez de la Frontera, Cádiz, Sevilla, Logroño, Zaragoza, Segovia…posiblemente vayamos a Argentina y el 15 de noviembre actuaremos en el Lincoln Center de Nueva York.
 
Y lo dice tan tranquilo…
 
Bueno, sí que es uno de los teatros más importantes de Estados Unidos y un referente en todo el mundo. Desde que empezamos el proyecto habíamos pensado en acercarnos a Brodway y al final hemos conseguido actuar en Nueva York, donde tendremos a Miguel Poveda como artista invitado.  Es el resultado de años de trabajo.
 
Un libro a veces cambia una vida. ¿‘Los amores oscuros’, que inspiró este espectáculo, ha cambiado la suya?
 
Como cualquier flamenco, siempre he sido un loco de Lorca, he intentado conocer todas sus obras. Un día, hablando con mi amigo Juan José Téllez, le dije que quería ir cambiando ‘El Indiano’, mi espectáculo anterior, y tocar algún poeta. Fue entonces cuando me recomendó leer ‘Los amores oscuros’, de Manuel Reina, que narra los últimos años de la vida del poeta y su historia de amor con Juan Ramírez de Lucas. Surgió entonces la idea de la obra. Manuel Reina fue el director del libreto. Yo tenía que hacer de Lorca. A partir de ahí empezaron los tormentos y las malas noches sin dormir pensando en cómo afrontaría el personaje.
 
Al final le ha salido un Lorca muy distinto al que todos conocíamos
 
Eso intentaba. Es el Lorca más personal y romántico. Siempre nos contaban el Lorca más saborío, el más soso, pero cuando empiezas a indagar ves que es lo contrario. Era el que hacía reír a sus amigos, el que cantaba y bailaba, el que tocaba el piano para divertir a los demás. Quería que el público sintiera su sensualidad, que se les pusiera la piel de gallina. Ver que algunos se han emocionado o han llorado es la mejor recompensa.
 
Las buenas críticas recibidas hasta ahora también serán una buena recompensa
 
Lo que ocurre con alguna de las cosas que se han escrito es que te dan muchísima más responsabilidad. Cualquier crítica, buena o mala, te afecta. Por supuesto que una buena crítica es una recompensa, como también lo son el día a día, la reacción del público y el cariño que le pones a tu profesión.
 
Se dice que los artistas, las personas extremadamente creativas, están solo un punto por debajo de la locura. ¿Hay que estar un poco loco para embarcarse en una aventura así?
 
Creo que sí. Nosotros somos productores, pero a mí quizás me pueden más el corazón, la locura y el amor a la profesión que la cabeza, eso está por encima de ser empresario y productor. A veces cuesta, más en tiempos tan difíciles, es una guerra continua. Hay que estar siempre en la arena, en la batalla. Cuando ves que vas para adelante, escuchas el aplauso del público y ves un objetivo cumplido, te das cuenta de que merece la pena.
 
¿Se imagina la vida sin esta locura?
 
La verdad es que no, nunca he pensado si quiera qué sería de mí si no hubiera bailado, si no hubiera empezado bailando sevillanas, los festivales…mis padres me decían que quizá algún día dejaría de bailar, pero nunca me ha llegado el momento ese de no bailar.
 
¿Y después de Lorca?
 
No lo he pensado. Todavía no está al cien por cien, aún no hemos llegado al punto de sentirte totalmente cuajado. Tenemos mucho camino por recorrer.
 
 
 

 

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