C731: Discurso del Ministro Principal en la cena anual de entrega de premios de la Asociación de Prensa Extranjera en Londres

 

Gobierno de Gibraltar

 

Discurso del Ministro Principal en la cena anual de entrega de premios de la Asociación de Prensa Extranjera en Londres

Gibraltar, 27 de noviembre de 2018

 

Señoras y señores:

 

Es un placer para mí estar con la Prensa Extranjera en este momento crucial de la historia del Reino Unido.

 

En Gibraltar nos encontramos obviamente en un momento complicado y emocionante a partes iguales.

 

La pequeña nación que me llena de orgullo dirigir se ha visto involucrada en un Brexit que no quería.

 

Y, durante la semana pasada, hemos recibido un protagonismo que no buscábamos.

 

Por ello, hemos trabajado diligentemente con nuestros compañeros británicos y europeos para garantizar que se pudiera acordar para Gibraltar una salida ordenada aunque involuntaria de la UE.

 

Sin generar una vorágine de preocupación entre nuestros ciudadanos o nuestros amigos en el Reino Unido.

 

Y sin ninguna complicación innecesaria en el último minuto.

 

Sin ningún drama innecesario.

 

¡Nos iba tan bien hasta la semana pasada!

 

Y, en gran medida, esto se refleja en la inclusión del Protocolo de Gibraltar en el Acuerdo de Salida que la Primera Ministra logró aprobar el domingo en Bruselas.

 

De este modo, hemos concluido nuestro trabajo en los cuatro Memorándums de Entendimiento y en un borrador de Tratado Fiscal que hemos acordado con nuestro vecino comunitario, el Reino de España.

 

Se trata de una positiva colaboración sobre acuerdos prácticos diseñados para dar pie a una cooperación de beneficio mutuo entre ambas partes en una serie de ámbitos clave.

 

Pero no hemos cedido ni cederemos ni un ápice en lo referente a cualquier aspecto de nuestra soberanía o de nuestra jurisdicción o control.

 

Y, lo que es de gran importancia, a pesar de las presiones y amenazas que sufrimos en ocasiones, no hemos realizado ninguna concesión con respecto a nuestro aeropuerto.

 

Y ello a pesar de que se consideró un asunto esencial en un momento dado.

 

Por tanto, la lección para aquellos que informan sobre los asuntos de Gibraltar es que deben asegurarse de que tratan con pinzas lo que se dice en España sobre Gibraltar.

 

De hecho, si algo ha quedado claro durante los últimos 27 meses es la solidez del compromiso de la Primera Ministra con la defensa de la integridad territorial de Gibraltar y nuestro derecho a seguir siendo británicos.

 

Y puede que las últimas 72 horas hayan sido la mayor prueba de este compromiso.

 

Han sido el momento en que May ha mostrado su férrea posición en la defensa de su compromiso para con nosotros.

 

Así, no permitamos que ninguna exageración electoral en España convenza a nadie de que la Primera Ministra ha dado la espalda a Gibraltar.

 

Del mismo modo, no permitamos que cualquier campaña en Londres convenza a nadie de que Gibraltar tiene algo que temer de este Acuerdo de Salida.

 

Insto a todos los partidos británicos a respetar las opiniones del Gobierno y el pueblo de Gibraltar sobre el efecto del Acuerdo de Salida en nuestro territorio.

 

De hecho, por los mismos motivos que el Gobierno español ha reiterado repetidamente en la última semana, mi Gobierno considera que este Acuerdo de Salida es realmente muy positivo para Gibraltar.

 

Representa un aterrizaje sin sobresaltos en nuestra salida forzada de la Unión Europea.

 

El mecanismo para una salida ordenada en vez de un salto al precipicio y hacia lo desconocido al estilo de “Thelma y Louise”.

 

La realidad es que el peligro para Gibraltar en el futuro reside en el requisito de unanimidad en la aprobación de los nuevos acuerdos comerciales, un requisito que ya existía en los tratados actuales.

 

Ese es el peligro que la salida de la UE hace realidad.

 

Ese es el peligro al que aquellos que han defendido el Brexit han expuesto a Gibraltar.

 

¡Gracias por nada, compañeros!

 

Pero esto no se deriva de las comunicaciones, declaraciones o afirmaciones que se han realizado este fin de semana.

 

De hecho, si el Brexit se materializa, este Acuerdo de Salida es —especialmente en cuanto a la interpretación jurídica de España— realmente muy positivo para Gibraltar.

 

Verán, el contratiempo del último minuto fue una interpretación técnica del Acuerdo de Salida por parte de España, que sugería que la posición de Gibraltar estaba legalmente protegida en el acuerdo de modo que podía minar el derecho a veto futuro de España en virtud de los acuerdos vigentes.

 

España intentó específicamente cambiar el Acuerdo, aunque parece que el Ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, ahora dice lo contrario.

 

España lo intentó específicamente en el Consejo de Asuntos Generales (General Affairs Council) del Consejo Europeo del 22 de noviembre, tal y como refleja el acta.

 

Dado que no logró cambiar el texto propuesto para el Acuerdo de Salida, España se ha encontrado con una interpretación pública que no puede cambiar: Gibraltar está cubierto por el texto.

 

Irónicamente, las acciones del Gobierno español en la última semana nos han proporcionado algunos extraños aliados en nuestra interpretación de la posición final.

 

La oposición en España, el Partido Popular y Ciudadanos, y sus líderes Pablo Casado y Albert Rivera, respectivamente, el antiguo Ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, y el expresidente José María Aznar interpretan el efecto de las declaraciones realizadas sobre los términos explícitos del tratado del mismo modo que el Gobierno de Gibraltar.

 

Se trata de una alianza de interpretación cuanto menos inesperada.

 

Sin embargo, no resulta sorprendente, en vista de la jerarquía establecida de los textos legales que estamos abordando y de las disposiciones de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.

 

De hecho, además, las declaraciones del Reino Unido no hacen sino establecer explícitamente que el Reino Unido negociará para incluir a Gibraltar en sus acuerdos futuros.

 

Así, gracias al postureo de España de la semana pasada, ahora contamos con una oportunidad más amplia y mejorada para imponer nuestra inclusión en los acuerdos comerciales futuros.

 

Un derecho legal.

 

No obstante, todo esto es, en mi opinión, meramente académico.

 

Porque la realidad humana, geográfica y política es que queremos colaborar con España en un proceso abierto, razonable y positivo de diálogo sobre la cooperación futura.

 

La poderosa España no necesita un veto legal —algo que no tiene— para hacer que nuestro pequeño territorio se siente a la mesa a negociar.

 

Ya estamos sentados a ella.

 

Y hablaremos de todo.

 

Pero no de la soberanía.

 

Y España lo sabe y es consciente de ello.

 

De hecho, el jueves pasado en el Congreso español, el secretario de Estado para la Unión Europea, Marco Aguiriano, afirmó explícitamente que podrían haber abordado el asunto de la Soberanía Conjunta con nosotros en las negociaciones que estábamos llevando a cabo sobre el Acuerdo de Salida.

 

Él mismo dijo que no lo hizo porque nosotros —las delegaciones del Reino Unido y de Gibraltar— sencillamente nos habríamos levantado y nos habríamos ido.

 

Y es exactamente así.

 

Me gustan las personas que saben cómo interpretar a sus oponentes.

 

Y la posición del pueblo y del Gobierno de Gibraltar no cambiará en este sentido.

 

Por tanto, estamos tan seguros ahora como la semana pasada.

 

De hecho, incluso más, en vista de la ubicua interpretación de España sobre el texto legal del Acuerdo de Salida, que no se ha alterado.

 

Por tanto, quiero solicitar a todos los compañeros aquí presentes hoy que traten con un cierto escepticismo las declaraciones de Madrid estos días sobre grandes victorias.

 

Parece que al Ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, se le ha subido el Brexit a la cabeza al afirmar que las distintas declaraciones efectuadas y cartas intercambiadas constituyen “el avance más importante desde el Tratado de Utrecht”.

 

Es la primera vez que veo a alguien que se ha conformado con el segundo plato anunciar su fracaso a la hora de lograr su primer objetivo como “victoria”.

 

Creo que en cierta medida se trata de una “floritura” electoral, en vista de que las elecciones en Andalucía se celebran este próximo fin de semana.

 

De hecho, creo que el “obstáculo” europeo de esta semana era realmente español.

 

Un afrodisíaco político diseñado para estimular e impulsar un futuro electoral que flaquea.

 

Porque el Reino Unido cuenta con la misma capacidad de soberanía sobre Gibraltar hoy que durante los últimos 300 años.

 

Incluso más, dado que la relación de soberanía entre Gibraltar y el Reino Unido constituye ahora una colaboración genuina y voluntaria.

 

El mero hecho de que estemos abandonando la Unión Europea juntos demuestra la profundidad de esa relación.

 

Pero para ustedes, miembros de la prensa extranjera, supongo que en ocasiones les conviene —en términos de contenido— que Gibraltar siga siendo “EL asunto extranjero” (“THE foreign affair”) para España.

 

Poco ha cambiado en este sentido desde que esta expresión se acuñara en la década de 1960.

 

La semana pasada, España lo demostró una vez más, al casi dinamitar la totalidad del Acuerdo de Salida por Gibraltar y por su análisis legal de nuestros beneficios en virtud del mismo.

 

No creo que muchas capitales europeas, más allá de Madrid, consideren que esta arriesgada política resulta edificante en cualquier modo.

 

Tampoco creo que se haya hecho mucho por impulsar la confianza de cara al futuro de las personas residentes en la zona española circundante a Gibraltar.

 

14.000 de estas personas dependen de Gibraltar para mantener un trabajo del que no disponen en su propio país.

 

Pero cuando yo miro al futuro, intento dejar de lado todas nuestras diferencias.

 

Prefiero hablar de las cosas que importan para la gente real.

 

Prefiero hablar del diálogo como vía para una mayor cooperación de cara al beneficio mutuo.

 

Prefiero hablar de extender una mano de amistad y no de cerrar el puño antes de hablar.

 

Y, con el fin de ayudarnos a progresar en nuestra senda conjunta con el Reino Unido, nuestros compañeros del Parlamento [británico] deberían saber que, por todos estos motivos, el Acuerdo de Salida es positivo para Gibraltar.

 

Por todos los motivos que los servicios legales españoles han identificado, el Acuerdo de Salida es positivo para Gibraltar.

 

Por las claras e inequívocas afirmaciones del Reino Unido en las distintas cartas y declaraciones durante el fin de semana, el Acuerdo de Salida es positivo para Gibraltar.

 

Y, tal vez el próximo año, cuando toda la fanfarronería y la exageración de este fin de semana haya pasado…

 

Cuando todo el patrioterismo se haya enfriado…

 

… Hablaremos con nuestros antiguos socios europeos sobre una futura relación que preserve la máxima libertad que establece el proyecto europeo para las relaciones internacionales entre nuestros pueblos y negocios.

 

Esto, amigos míos, es el ambicioso futuro en el que estoy dispuesto a invertir mi tiempo, mi energía y mi compromiso.

 

Gracias por la oportunidad de dirigirme a ustedes hoy.

 

 

 

 

 

 

Comunicado original en inglés, en el pdf adjunto

 

 

 

Nota a redactores:

 

Esta es una traducción realizada por la Oficina de Información de Gibraltar. Algunas palabras no se encuentran en el documento original y se han añadido para mejorar el sentido de la traducción. El texto válido es el original en inglés.

 

Para cualquier ampliación de esta información, rogamos contacte con

Oficina de Información de Gibraltar

 

Miguel Vermehren, Madrid, miguel@infogibraltar.com, Tel 609 004 166

Sandra Balvín, Campo de Gibraltar, sandra@infogibraltar.com, Tel 637 617 757

Eva Reyes Borrego, Campo de Gibraltar, eva@infogibraltar.com, Tel 619 778 498

 

Web: www.infogibraltar.com, web en inglés: www.gibraltar.gov.gi/press-office

Twitter: @InfoGibraltar

 

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