046: Christian Hook: “Hay dos cosas que intento tener en cuenta en cada obra; arriesgar algo y aprender algo”

 

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Christian Hook: “Hay dos cosas que intento tener en cuenta en cada obra; arriesgar algo y aprender algo”

Gibraltar, 24 de enero de 2014

El tiempo y el movimiento son las dos únicas constantes en el trabajo de Christian Hook (Gibraltar, 1971), el resto evoluciona continuamente. El autor expondrá una selección de sus obras, siempre marcadas por los contrastes, en la galería Clarendon Fine Arts de Londres desde el 23 de enero hasta el 5 de febrero. La exposición es resultado de una relación que comenzó hace tres años y que ahora se consolida con una muestra en solitario.

¿Cómo surgió la oportunidad de exponer en la galería Clarendon de Londres?

Los dueños de la galería vieron mi obra en internet hace tres años y contactaron conmigo para preguntarme si quería trabajar para su galería. Por aquel entonces estaba dando clases y no me planteé hacer 50 obras en un año, sin saber que era una de las galerías más importantes de Londres. Un año después celebraron un concurso en Gibraltar y me dijeron que me presentara porque creían que tenía posibilidades, aunque, por supuesto, podía no ganarlo. Finalmente lo gané y ese mismo año me pidieron dos cuadros para una exposición con otros artistas. Se vendieron el primer día.  Después de eso me dieron casi vía libre.

¿Y qué es lo que hace cuando tiene total libertad para pintar?

Me encantan los caballos andaluces, son preciosos, por ejemplo. Intento usar temas clásicos, como desnudos, retratos, caballos y arquitectura, pero ejecutándolos de una forma muy moderna.  En general, mi trabajo es todo movimiento. Intento progresar en lo que es el movimiento, explorar  un mismo trabajo de distintas maneras.

Las obras que llevará a la exposición en Londres parecen reflejar esa intención

He tenido muy poco tiempo para prepararla. La exposición consta de 13 paisajes urbanos londinenses, tenía apenas dos meses y solo  dos obras ya ejecutadas. Para prepararla me fui a Londres un fin de semana con mi cámara, quería buscar distintos modos de trascender lo meramente visual. Llegué a ir hasta cuatro o cinco veces al mismo sitio para encontrar lo que buscaba.

¿A qué se refiere con trascender lo meramente visual?

Se trata de retratar un momento expandido en el tiempo. Una vez vi que Antonio López tardaba diez años en hacer un cuadro.  Mientras pintaba el mismo lugar de Madrid tiraban un edificio y levantaban otro, ocurrían cosas. Cuando acabó su cuadro no había captado un lugar, sino diez años de vida de Madrid. Era como una máquina del tiempo. De ahí me vino un poco la idea. Unas veces he intentado captar un día en la vida de un sitio, otras veces son dos segundos.

¿Cuál es su secreto para transmitir el movimiento y el paso del tiempo?

Trabajo en capas. Mis cuadros tienen ocho capas, como una lasaña. A veces algunas de esas capas están huecas. No uso pinceles, sino que creo mis propias herramientas. En cada capa muevo el cuadro, de manera que en cada nueva capa se quede un poco de la anterior. A veces me gusta poner lo de atrás delante. No hay una fórmula de trabajo única, va cambiando de un cuadro a otro. Se trata de buscar algo elegante, majestuoso, eso que encuentras en algunos bocetos de los pintores clásicos. A veces lo consigues buscando un ángulo distinto de la imagen, otras combinando lo tradicional y lo moderno. Me encantan las dos cosas. Francisco Ferreras es mi artista favorito en el mundo, ahora tiene 90 años y es súper moderno; pero también me gustan las obras de Miguel Ángel. Me gustan los extremos, que el colorido sea antiguo y la aplicación moderna.

Los retratos ocupan una parte importante de su trabajo. ¿Qué le impulsa a retratar a una determinada persona?

Más interesante que buscar es que te den algo y buscar algo hermoso. No es que me guste que me obliguen a pintar algo concreto, pero a veces prefiero no escoger, es un reto.  Ahí es donde está la magia del arte, la vida de verdad, la realidad. Si solo usas lo visual, estás copiando y no hay diálogo entre tú y el cuadro. Mostrar eso que has sido capaz de encontrar es como tu huella digital, lo que distingue a tu obra como tuya, no es algo que se haga a propósito, simplemente está.

¿Y cuál es la huella digital de su obra?

Hay dos cosas que intento tener en cuenta en cada obra: arriesgar algo y aprender algo. Si falta una de las dos, es como si no hubiera hecho nada. Así es como siempre estoy evolucionando. Esas dos preguntas te hacen avanzar. Si hay algo forzado, se nota. Aunque para esta exposición he tenido poco tiempo y la arquitectura no es lo que más me gusta pintar especialmente, no he mirado el tiempo como algo negativo, sino como un desafío. He querido plasmar el tráfico, los ríos de gente caminando por las calles, un Londres donde los edificios acaban convirtiéndose en algo secundario.

¿Le ha influido como artista el hecho de haber nacido en un territorio fronterizo como es Gibraltar?

La vida de cualquier persona que hace arte es muy distinta a la vida de las demás. Conozco a muchos artistas del Campo de Gibraltar, he expuesto en La Línea. Vistas desde esta perspectiva, las fronteras se diluyen. No hay política que te influya. Viajo mucho a Madrid para ver arte clásico y contemporáneo. Sí puede ser que te dé otra manera de ver las cosas, más amplia, pero es algo en lo que no te paras a pensar porque es algo que va contigo.

¿Es complicado abrirse paso como artista desde Gibraltar?

Al contrario, es facilísimo, al menos tu formación inicial. Solicitas el ingreso a una Universidad y te dan las becas de arte. Ahí aprendes lo que hacen otros, las técnicas, pero cuando te formas de verdad es cuando dejas la Universidad y empiezas a trabajar solo, a adquirir experiencia.

También es músico[1]. ¿Tener referencias musicales o de otro tipo enriquece la obra de un pintor?

En mi caso, literalmente. El procedimiento creativo que uso para las canciones es esencialmente el mismo que uso para pintar: primero, que tengan una buena melodía, después que estén bien compuestas y, por último, la letra. Con la pintura es exactamente igual, solo que en un caso utilizo el piano y en el otro, el pincel. Cuando empiezo un cuadro a veces el 50 por ciento del trabajo consiste en mirar lo que voy a pintar y a partir de ahí pongo música y empiezo a ejecutarlo. Creo que el tipo de música que escucho cuando pinto influye en mi estado de ánimo y eso, a su vez, influye en mi obra. La terminación es muy importante en cada obra, más que una cuestión visual, es una sensación. Es como cuando eres pequeño, vas a la playa y hueles el mar…Sientes que está allí. Cuando miro el cuadro y siento el lugar que he retratado, sé que está terminado.



[1] Christian Hook forma parte del grupo Mr. Darcy: https://www.facebook.com/pages/Mr-Darcy/146847048677457

 

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